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La confluencia de las cosas, un ejercicio imaginativo del internet de las cosas y la robótica actual. – ZOAR
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La confluencia de las cosas, un ejercicio imaginativo del internet de las cosas y la robótica actual.

Internet de las cosas (IoT) y la robótica

Si un día se levantase, digamos un poco mareado con la boca seca, temblores y un dolor de cabeza agudo, podría pensar en agendar una cita médica inmediatamente, digamos además que no es la primera vez que experimenta esos malestares pero si con esa intensidad. Mientras resiste el dolor y busca en su botiquín un analgésico, que descubrirá en breve que no tiene, se traslada a la alacena en busca de un suero con electrolitos, que como ve ya ha caducado. Usted, lamentando su malísima suerte, marca una y otra vez a su médico de cabecera quién, para finalizar este día de calamidad, no está disponible y no tiene referencia alguna de otro médico, al menos no inmediatamente, perderá al menos medio día sintiéndose mal antes de ser atendido. Tristemente y con seguridad, esto le ha pasado a alguien conocido o a usted mismo.

Cambiemos un poco el panorama, suponga que cuenta usted con un reloj inteligente con un aditamento que mide las variables más comunes del cuerpo: temperatura, presión, glucosa, ritmo cardiaco, entre otras que a usted se le ocurra, imagine que los primeros síntomas que tiene son almacenados y enviados a un servidor, dónde de manera precisa estos datos se gestionan a un sistema que decide en función de su información actual y la anterior la posibilidad de que usted desarrolle una enfermedad de leve a grave, antes de que se manifiesten los síntomas con intensidad su médico ya ha sido notificado desde las primeras anormalidades y le ha enviando una receta preventiva y agendado una cita en un tiempo razonable para su revisión. La receta preventiva es surtida en su casa por un dron y almacenada en un botiquín inteligente que clasifica, data y desecha la medicinas próximas a caducar o que ya no usará, además de suministrar solamente las dosis adecuadas, usted será revisado por su médico antes de que empeore, y si la enfermedad es curable no sufrirá los síntomas más dolorosos, incomodos e incapacitadores.

Podríamos imaginar esta nueva realidad como un oasis de menos preocupación en los temas cotidianos del ser humano, una nueva etapa de la humanidad con menos enfermedades debido a la detección, prevención y tratamiento oportuno. A esto es a lo que se refiere el internet de las cosas, al hecho de contar con la información en el lugar que se necesita en el momento que se require, es la hiperconexión del todo en una sincronía benéfica, sinérgica y sobre todo que conecta al individuo a través de dispositivos tecnológicos con los temas que más le interesan de su vida. Una conexión inteligente pero al mismo tiempo liberadora del potencial humano al quitar la preocupación de cosas que el mismo no puede resolver pero que actualmente nos preocupan.

El internet de las cosas es el futuro que ha nacido ya, y que poco a poco se hace realidad a veces entrando estrepitosamente a nuestra vida, como en el caso de los teléfonos inteligentes, otras de manera discreta y paulatina, como los refrigeradores inteligentes, pero siempre definitiva. El internet de las cosas es la esperanza de crear un humano más conectado en los problemas que realmente importan y menos preocupado por las incidencias cotidianas que restan tiempo y absorben nuestra energía vital. Es un río tecnológico que desembocará en un océano de posibilidades casi infinitas de soluciones precisas a nuestros problemas de la gestión y administración de la información.

Este paisaje tecnológico que he tratado de bosquejar aún no está completo, desde hace más de quince años se ha incubado una nueva etapa en la tecnología de servicios y específicamente en el área de la robótica. Ahora nuestras herramientas industriales más versátiles han cambiado de rol, han, en pocas palabras, evolucionado. Los robots que fueron concebidos como herramientas del proceso industrial, han pasado al entorno doméstico, en su fase más primitiva, desempeñando poco a poco un rol activo en la relación que establecen con los humanos con quienes tienen contacto; es decir, pasaron de ser soldadores a ser acompañantes, de ser un martillo a ser un auxiliar, un rehabilitador y en algunos casos una mascota. Esta interacción entre humanos y robots es por ahora un hecho. Con perdón de los antropólogos y ante la apasionante tarea de describir mi visión, diría yo que estamos viendo el nacimiento de un robot interactivo neanderthal, pero la evolución tecnológica es rápida y en menos de diez años ellos caminarán entre nosotros como compañeros de equipo, maestros o quizás alumnos en la realización de tareas del hogar, trabajadores dependientes o quizás como prestadores de servicio en algún lugar público. El potencial es inimaginable, atemorizante por momentos pero sin duda emocionante, y desde mi acotado punto de vista, esperanzador.

El vórtice que puede crearse a partir de estos dos conceptos, el internet de las cosas y la interacción robot humano es sin duda cautivador. La gestión de la información de forma inteligente a través de un ser creado por el hombre para ayudarlo en su desarrollo, es una misión actual de nuestros tecnólogos, y mejor aún México tiene entre sus filas a muchos de los mejores tecnólogos internacionales, están aquí entre nosotros: algunas ya entablando una batalla en las universidades y centros de investigación, y otros desde sus trincheras aun no descubiertas: un tipo normal en una industria preguntándose un poderoso “ ¿y si esto sucediera?”, un jubilado curioso, un universitario impetuoso, un niño imaginativo… tal vez usted o quizás yo.

 

 

Felipe A. Machorro-Fernández ha desarrollado proyectos de investigación en el área de la robótica y la interacción robot- humano. Profesor Titular en el Instituto Tecnológico de Saltillo y académico invitado en universidades privadas como ULSA y UVM. Consultor independiente en proyectos científicos y tecnológicos así como en investigación y desarrollo. Contacto: felipemachorro@gmail.com

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